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jesseLo siento, pero hoy tengo que escribir. Obama ha ganado. Todavía me estoy pellizcando para ver si es verdad. Hoy el mundo es un poco mejor y quiero a mis vecinos yanquis un poquito más.

Hoy es un buen-rollo-day……

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Y Sarkozy se pasó

Y para muestra un botón. El Mundo.es hace eco de una noticia publicada en el periódico suizo Le Matin Dimanche, según la cual Angela Merkel se ha quejado a la embajada alemana en París de los modos demasiado “sobones” con los que Sarkozy suele recibir a la canciller alemana.

El Mundo.es señala que la galantería francesa no encaja demasiado con la rectitud germana. Ahora resulta que Sarkozy es un galán y Merkel una estirada. El que escribió este artículo no tiene ni idea de que en Alemania eso de la liberación femenina existe, y a ti te pone la mano encima sólo quién tú quieres, no el guapo de turno. Si Merkel aguantó hasta ahora los besos y abrazos (que dudo que se los dé sólo a Sarko), dudo que decidiera cambiar de opinión. Simplemente Sarkozy se pasó, y Merkel le ha enviado un tirón de orejas. Las manitos para Carla, neno, que ya te sobra.

Para rematarla, el periódico saca a colación el trabajo de un psiquiatra y sexólogo -llamado Willy Pasini – que distingue cuatro “distancias” que rigen las relaciones entre las personas en Occidente. De acuerdo con dicho informe, Merkel, en sus relaciones laborales, preferiría mantenerse en la distancia, y sólo admitiría el protocolario apretón de manos. Lo siento, cielo, no sólo ella, sino todos. Aquí deja los besitos para la parienta, da la mano, mira a los ojos y sonríe. Porque si estás esperando que la nena se acerque para darte el achuchón, mejor quedate al sur o al norte de los Pirineos, pero no cerca de aquí.

Últimas noticias: Un representante de la cancillería ha puntualizado que es una historia totalmente inventada. Ya, ¿qué van a decir?. Fina que es Merkel. Le ha mandado una hondonada en primera plana a ver si el tío se entera.  Que en Alemania ligan ellas, corazón, y si es una mujer del Este, como Merkel, pues peor, que ahí quien lleva el pantalón son ellas. Y a ellos les encanta.

Seguiremos informando.

Esto posiblemente tendría que haber ido al principio, pero entre unas cosas y otras no ha salido antes, así que ahí va.

1. Nunca esperes que un/a alemán/a te aparezca en tu casa de visita, porque pasaba por allí. Tienes que invitarle. Éntrale, dile una hora, y espera respuesta. Son sinceros, si pueden ir, irán.

2.  Nunca aparezcas en la casa de un alemán sin haber llamado antes por teléfono. Eso de que venía a saludarte, no. Llamas y te anuncias, y luego vas.

3. Nunca seas demasiado afectuoso. Da la mano, di buenos días con una sonrisa, y mantén las distancias. No hay cosa que le ponga más de los nervios a un alemán que la proximidad física. Eso de besitos, abracitos y toques en el hombro quedan para la peña española. Para los demás, inclinación de cabeza, sonrisa y adiós bonito, hasta la vista.

4. Nunca les des a los alemanes una fiesta como a los españoles. Si quieres montar una fiesta, los llamas, les dices que pones la casa, la luz, el café, y algo para comer y el resto lo repartes entre los invitados. Que uno traiga pasteles, otro el vino, otro el pan, y así montas la fiesta. Ellos se sentirán felices, porque no te deben nada y han podido colaborar. Si al final, de todas formas, decides montarles una fiesta Spanish, nunca te lamentes de que a la fiesta que te inviten te hagan llevar la tortilla y el pan. Si esperas que ellos hagan lo mismo que tú, te veo muy val, compañero.

5. Nunca se te ocurra llevar calcetines rotos cuando visites una casa alemana. La primera regla de oro es dejar los zapatos en la puerta. Será cosa del anfitrión darte zapatillas o no. Y si alguien lo pregunta, no, jamás veréis a un alemán al que le huelan los pies, por mucho que ande en calcetines todo el día.

6. Nunca dés demasiado. No te vale la pena. Hagas lo que hagas siempre van a pensar que o tiras el dinero, o que te encanta presumir de tu cocina. Eso de que cocinas porque los aprecias es un pensamiento que no pertenece a su cultura.

7. Nunca pienses que ellos van a cambiar, aunque algunos evolucionan. De pasar años invitándote a un trozo de pastel, algunos acaban invitándote a dos.

8. Si alguna vez quieres saber si estás guapa o no, no consultes a tu espejito. Sal a la calle y mira si las alemanas se mesan el pelo. Si lo hacen, es que estás que te sales, morena.

9. No te pongas de los nervios si las alemanas de repente dejan de saludarte. Estás guapísima. Sólo te volverán a saludar cuando aparezcas otra vez de vaqueros y te haya caído parte del tinte del pelo.

10. Nunca saludes demasiado. De cada tres saludos que le des a la vecina/o, el cuarto finge que no la has visto, si no van a pensar que estás demasiado interesada en ellos/as. Sólo deja de hacerlo después de que hayas vivido en el mismos sitio durante dos años. Es el promedio de tiempo que decide el vecindario que no te has mudado por lo bien que visten o lo guapos que son.

Conclusión: Sé feliz, sé tú y no tengas misericordia. Ellos no la van a tener contigo.

Este es otro de los pecados capitales de mi vida. Tan cerca como estoy y todavía no la he pisado. No sé cuántas veces lo he pensado, y en el pensamiento se me quedó.

Aachen es una ciudad que está aun paso de la frontera con Holanda, con lo cual la visita se puede prestar a poner un pasito aquí y un pasito allá, y volver a casa cargada con un poco de todo. Su catedral está considerada la más antigua del norte de Europa. Su origen se remonta a la capilla palatina que Carlomagno mandó construir para su uso privado, y que con el tiempo se fue expandiendo. La misma capilla palatina que tuvimos que aprendernos en nuestros años del viejo, obsoleto, caduco y bien lejano COU . Ahora no tengo ni idea si todavía la estudian o no. Esta catedral fue uno de los primeros 12 lugares incluidos en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Y yo sin haberla visto aún. Ya me vale. Al final no sé si este blog lo hago para vosotros, o para mí, para tener a mano un guión la próxima vez que me tenga que plantear a dónde me voy de fin de semana.

Y mirad lo que me acabo de encontrar en Wikipedia. Resulta que en la iglesia se guardaba como reliquia un trozo de la capa de San Martín, cuyo nombre latino es “capella”. La iglesia construida para albergar dicha reliquia adoptaría el nombre de capella, y, por su prestigio posterior, se pasó a denominar Capilla Palatina, término con el que se pasarían después a designar los oratorios privados de príncipes y nobles. Vaya, y supongo que después de la revolución francesa, los ciudadanos de a pie nos quedamos con lo de capilla y así todos tan tranquilos. Pues mira por donde me acabo yo de enterar.

Adjunto foto del trono de Carlomagno. Besitos y feliz fin de semana.

Lorsch

y Lorsch, que no se me olvide hablar de Lorsch. Ya lo pongo ahora antes de enrollarme con los otros tres.

El pueblecito de Lorsch se encuentra también en la Bergstrasse. Ya veis que aquí la montaña da para todo, aunque Lorsch se encuentre en el valle, frente da la montaña y haya que pasar la autopista para llegar. Si sigo así se termina el romanticismo.

A Lorsch hay que citarlo, porque albergó una Abadía imperial, de cuyos restos se conserva sólo una de las puertas principales, la “Tornhalle”, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1991. La verdad es que no se sabe con exactitud cuándo o por qué se levantó esta puerta. Los de Lorsch dicen que tal vez fue levantado como una especide de arco de triunfo en honor a Carlomagno. Sea como fuere, la Tornhalle está considerada el monumento alemán más antiguo de la era post-romana.

La verdad es que estoy cansada de verla…. en pintura y en el letrero de la autopista, pero como sólo es una puerta, pues siempre me la reservo para verano, para cuando haga bueno. Y en verano como hace mucho calor para andar de paseíto por la autopista, pues así andamos. Os dejo una fotica, para que, por lo menos, le echéis el mismo vistazo que yo. Mal de muchos…..

Carlomagno

Carlomagno, además de las cuarenta mil cosas que sobre él encontraréis en las enciclopedias, fue el que sometió bajo su corona a las tribus germánicas que les habían estado rompiendo la cabeza a los romanos y que todavía andaban por estas tierras de Dios, además de vérselas, entre otros, con los musulmanes de la península ibérica. A este hombre le dio tiempo a todo.

Lo más importante es que con él se funda el Imperio Carolingio, que pasaría a convertirse en Sacro Imperio Romano Germánico, cuando Otón I se convierte en emperador en el 962.  Debido a la protección que Carlomagno ofreció al Papa León III cuando las familias aristocráticas de Roma lo calificaron de corrupto, la figura del emperador paso a se vista como Juez del Papa, y, con ello, se dio pie a la primacía del poder político del Emperador Germánico frente al poder religioso de Roma.

Muchos son los lugaress y los hechos históricos que están ligados a Carlomagno, pero aquí me voy a limitar a tres:

– La catedral de Aachen, cuya traducción al español es Aquisgrán.

– La ciudad de Frankfurt am Main (lo siento, pero eso de Frankfurt del Meno me pone mala. Traducciones cuantas menos, mejor).

– Y los sajones, el pueblo germánico que, posiblemente, le dio más rompeduras de cabeza y que, para los postres, es la tribu germánica de casa.

Cuando viajar a Alemania

La estación más bonita para viajar a Alemania es ahora, en otoño. Las hojas de los bosques se vuelven amarillas, naranjas, rojas, marrones, otras siguen verdes… el colorido del paisaje es tal que es un gusto ver tantos colores. Este fin de semana he estado de viaje. Ha sido precioso, porque los campos estaban que rompían de verde y los bosques que los rodean rompían de colores. Todo es tan bonito, que yo me sigo preguntando cómo estos alemanes no visten más que en monocromo -esto es, negro y derivados. Tal vez sea por efecto de la luz, que por la mañana todo esta negro y que aquí se hace de noche relativamente pronto. La razón no la sé, pero que el colorido del paisaje alemán es una gozada, lo es. Además el color del bosque se mezcla con un olor peculiar, que le dan las setas en otoño; es un olor más intenso que el de la tierra gallega después de haber llovido. Huele más a hoja y a setas -ya lo sé, en Galicia también hay setas, pero el olor no es tan intenso como aquí.

En cuanto a las demás estaciones, si alguien quiere venir, es mejor que sea en primavera. Julio es un mes infernal en Alemania. No hay brisa que se mueva (excepto cuando quieres ir a la piscina, que viene la brisilla fresquita para molestar la historia). Agosto es el mes de las tormentas, así que quien se venga en agosto, que coja un hotel lejos de un río, porque es el mes en el que se producen todas las inundaciones famosas que por estas tierras ha habido. Agosto es criminal, así que recomiendo septiembre u octubre o, si no, abril o mayo. Y a los que les guste la nieve, que vengan por Navidad, porque eso de estar calentita en casa, rodeada de nieve y los abetos brillando con el blanquito del hielo es algo que uno sí debiera, al menos una vez en la vida, experimentar.

Así que los que piensen venir a Alemania en verano, pues mejor que no vengan, porque para verano, la playita. Y que nos dure, que como nuestras playitas, haha, ningunas.